Ocho años de amor loco

Etiquetas

, , , , , , ,

La familia Obama en la conmemoración del 50 aniversario de la marcha de Selma a Montgomery el 7 de marzo de 2015. ||  LA CASA BLANCA

La familia Obama en la conmemoración del 50 aniversario de la marcha de Selma a Montgomery el 7 de marzo de 2015. ||
LA CASA BLANCA

En su discurso de despedida del pasado martes en Chicago, una ausencia brilló sobre las demás. Sasha Obama, de 15 años, permaneció en Washington mientras su padre se dirigía por última vez a la nación como 44º presidente de los EEUU antes de la toma de posesión de su inesperado sucesor, Donald J. Trump. La razón, por simple y prosaica que fuera, serviría para describir, una vez más, las coordenadas en las que se mueve la que todavía es la primera familia del país. Al día siguiente, la hija menor de los Obama tenía un examen, cita ineludible en la cosmovisión del mundo creada por el primer matrimonio de EE.UU.: la responsabilidad y la obligación primero, una forma de demostrar lo dicho por la próxima ex primera dama, Michelle: “Cuando los demás actúan con bajeza, tú debes situarte en una posición más elevada todavía”. Entre Chicago y Washington hay hora y media escasa de vuelo. Nada habría impedido al “todopoderoso” presidente de los EE.UU. montar a su hija en un avión o en el Marine 1 para que presenciara su adiós en directo. Viaje, discurso y vuelta. Nada, menos un examen al día siguiente.

No son pocos los que dicen que después de ocho años en los que quien enarboló la palabra “cambio” y se convirtió —lo convertimos― en una suerte de “esperanza” ha terminado por dejar un rastro de “desengaño” tras de sí. Si la presidencia de Obama ha defraudado o no es un debate de sensaciones más que de hechos, en un momento en el que precisamente son las primeras las que marcan la política. Y no solo en EE.UU. Decir que EE.UU. está peor que hace ocho años es simplemente mentira, una mentira que cae con un análisis pormenorizado de las estadísticas.

Seguir leyendo Ocho años de amor loco en Ctxt.es