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Miren Etxezarreta (Ana Murillo, Diagonal)

“La reforma de las pensiones es una apuesta por la pobreza en el futuro”

Miren Etxezarreta (1937) es catedrática emérita de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona y doctora por la London School of Economics. La suya es una de esas voces pertenecientes a la inmensa minoría de economistas que critican el por qué y el cómo los Gobiernos están atajando la crisis económica. Es integrante del Seminari d’Economía Crítica Taifa y su último libro (colectivo) lleva por título Qué pensiones, qué futuro (Icaria). Al otro lado del teléfono su voz suena suave y serena, como la de la profesora que cree profundamente en lo que enseña.

La reciente reforma de las pensiones a grosso modo indica que para poder cobrar una pensión completa es necesario cotizar 38,5 años, lo que sginifica comenzar a trabajar antes de los 29 y no dejar de hacerlo nunca. Mirando alrededor esto suena hoy a ciencia ficción.
Evidentemente las condiciones que se están poniendo son cada día más difíciles de lograr. Lo que ocurre es que en este momento la preocupación no es tanta en que la gente pueda cobrar una pensión algún día, sino en que el pago de dichas pensiones disminuya, que sean más bajas.

El debate de la reforma ha jugado con dos factores fundamentales. La demografía y el miedo a que no vaya a haber pensiones. Hablar de demografía entiendo que es hacer futuribles, mientras que hoy por hoy sólo veo que no habrá pensión si una persona no tiene trabajo para cotizar. Y esa es la realidad ahora.
Hay que decir que el tema es muy complicado. Primero, las proyecciones demográficas se hacen a futuro y como tales pueden estar sometidas a muchísimos cambios y hay bastante debate sobre la validez de las proyecciones que se están haciendo. Por otra parte, desde mi punto de vista lo importante es ver que una sociedad tiene un determinado nivel de riqueza. Dentro de este se tienen que cubrir una serie de gastos entre los cuales está el mantenimiento de los jubilados. Lo que importa es realmente cómo distribuímos esa riqueza y, según esto, será cómo se pagará o no a los jubilados. No porque no haya, sino porque lo que hay se distribuye de una forma determinada. Hoy tenemos una forma de distribución y lo que estamos viendo es que para el futuro se está planeando un deterioro en esa manera de distribución contra los jubilados porque las pensiones va a bajar. Porque no hay dinero o porque se distribuye de una manera más perversa. La sociedad tiene un nivel de riqueza, sea el que sea, y de este nivel hay que cubrir unos gastos, en este caso la protección a los jubilados. Si no llega, qué vamos a hacer con ellos. Al decir que no hay dinero público para las pensiones pero sí privado estamos entrando en una contradicción. No entiendo que pueda haber dinero privado para mantener a los ancianos y no público. Siempre se trata de un problema de distribución de reursos. Lo que estamos diciendo ahora es que los viejos que en el futuro tengan más dinero privado, porque ahora ya tienen más dinero, tendrán más recursos que los demás.

Fue J.K. Galbrait quien dijo que la única función de los economistas es hacer de la astrología algo respetable. La mayoría de los economistas aplauden estas reformas y una minoría silenciosa no. ¿A quién debería creer el ciudadano de a pie?
El ciudadano de a pie es grandecito para saber cuál es la opinión que le conviene o que considera más acertada. Lo que sucede es que la opinión mayoritaria de los economistas y demás analistas sociales tiene una mayor difusión que los que mantenemos discrepacias. La primera cuenta con el gran apoyo de los medios de difusión y la otra no. Lo que se le podría pedir al ciudadano es que haga un esfuerzo en enterarse y no quedarse sólo con una de las versiones que es la que ve en los medios de comunicación habituales. Luego que tome sus propias decisiones.

Antes de la reforma se decía que las pensiones estaban garantizadas con el sitema como estaba hasta 2023. ¿Por qué tanta prisa justo ahora?
Eso sólo se puede entender como consecuencia de las presiones desde instancias financieras del exterior sumadas a la voluntad política de este Gobierno. Había tiempo hasta ese año para un debate tranquilo sobre el tema. Niego que el problema exista tal y como se plantea ahora. Aunque fuese así no era necesario acometerlo en medio de las turbulencias producidas por la crisis. Las prisas se deben a las presiones de los mercados y de las instituciones internacionales como el FMI y la UE. En tercer lugar, los gobiernos ven conveniente hacer ahora estas reformas porque la opinión pública está completamente apagada. No se rebela y está asustada y sumisa. Es el momento perfecto.

En río revuelto ganancia de pescadores. ¿Quiénes son los pescadores de hoy?
El capital financiero. No cabe la menor duda que si las pensiones públicas se deterioran van a intentar que aumenten las pensiones privadas.

¿Nos han abocado a contratar planes privados?
Yo diría que no. Desde el punto de vista económico y de rentabilidad son un desastre. Estamos abocados a ahorrar privadamente. Su rentabilidad es bajisima y además implican un enorme riesgo proque están cotizados en bolsa y, si esta cae, los planes de pensiones caen, que es lo que está pasando. Son además enormemente caros, las comisiones son del 1,5 al 2% al año por el importe de la pensión, lo que supone un mínimo de un 37% si se cotiza durante 37 años. Requieren además poner mucho dinero para tener una pensión mínimamente decente, no vale con poner 200 o 300 euros al mes. Con todo esto una opinión pública informada debería ver que los planes privados no son la solución, son el gran engaño.

Hay otras fórmulas para calcular las pensiones no sólo a partir de las rentas del trabajo. ¿Por qué no está esto dentro del debate?
Por tradición, en España las pensiones se pagan con las cotizaciones de los asalariados, pero esto es sólo una de las muchas fórmulas que hay. Ha funcionado y puede seguir haciéndolo durante algunos años más. En el momento que no llegue pordemos hablar de otros fondos como, por ejemplo, con impuestos, como es el caso de Dinamarca. Hay incluso otros países donde se pagan con la suma de cotizaciones e impuestos. En el fondo es lo mismo ya que la cotización es un impuesto más. Lo que pasa es que va directamente al trabajador cuando realmente se evaden otros impuestos que podrían cubrir nuestras necesidades. Se trata todo de cómo distribuir la riqueza. Qué pasaría si la natalidad creciese mucho, ¿vamos a dejar de financiar escuelas porque de repente hay muchos más niños? En este país hay un Ejército que se financia con el esfuerzo de todos y las pensiones de los ancianos no. Hay que cambiar la percepción, vernos como una sociedad capaz de organizar nuestra riqueza según las necesidades de cada momento.

Parece que la anunciada reforma laboral no ha servido de mucho para combatir la tasa de paro.
Me temo que dicha reforma lo único que ha hecho es facilitar el despido. Mientras no se resuelva la recuperación de la economía real, algo para lo que no están sirviendo las medidas tomadas, es imposible que se resuelva el problema del paro. La reforma laboral sólo favorece intereses concretos de los empresarios.

La reforma giró en torno al despido, sin embargo, y los datos están ahí, no parece que despedir sea un problema en España y sí más bien la contratación.
El objetivo de la refoma laboral no es mejorar el mercado de trabajo para los trabajadores y sí ha respondido a los grandes intereses económicos mientras que los sindicatos han sido figuras decorativas. Desde el principio de la crisis pero sobre todo desde 2010, estamos asisistiendo a un fortisimo ataque de las fuerzas del capital internacional y de cada país contra los derechos de los trabajadores y asalariados. Cada día se profundiza más este ataque y no hay más que ver la siguiente etapa: ahora se va apor los salarios y se habla de eliminar el referente del IPC y se incluya la productividad o el intento de limitar los convenios colectivos.

Entre las medidas que ha presentado el Gobierno para fomentar el empleo hay una serie de fórmulas que vuelven a tirar de contrataciones parciales, para determinados colectivos y fuertemente subvencionados. ¿No es un regreso al pasado?
Sí, es un retroceso importante. De lo que se trata es de crear un modelo productivo potente, algo de lo que carece España y que no se soluciona introduciendo contratos parciales.

¿Qué piensa de la postura sindical en todo esto? ¿Son conscientes o están cayendo en una trampa?
Yo no puedo entrar en lo que piensan los sindicatos. Me refiero a los dos mayoritarios, ya que hay más sindicatos en el país. Con respecto a los dos mayoritarios que son los que están pactando con el Gobierno se hace difícil entender sus posiciones. Si están convencidos de que si ellos no firmaran los que han firmado en el tema de las pensiones la reforma sería más dura, creo que se equivocan porque no se dan cuenta de que su fuerza no radica en su presencia en las negociaciones sino en los trabajadores. Los trabajadores deberían estar en la calle.

¿Por qué no están en la calle los trabajadores?
Esa pregunta inquieta a mucha gente y no tengo una respueta concreta. Se puede pensar que llevamos muchos años de derrotas. Desde la Transición estamos siendo más inoperantes y, como consecuencia, cada vez tenemos menos derechos. Llevamos cuatro décadas de derrota frente a un neoliberalismo cada vez más potente. Ahora no es fácil de repente volver a recuperar ámbitos de lucha. Por otra parte, la gente está muy asustada. Hay cinco millones de parados, muchos formados que no ven futuro alguno. Luego hay una cierta comodidad en la mera supervivencia. Por ejemplo, la reforma de las pensiones es una apuesta por la pobreza en el futuro pero la gente no se da cuenta de que todavía debe luchar por ese futuro. Estamos acomodados en la superviviencia de mantener el trabajo y pagar la hipoteca y ya veremos lo que va a pasar de aquí a veinte o treita años. Por otro lado hay un factor importante y es ver que no se concede nada cuando se lucha. En toda disputa es el trabajador el que está perdiendo. Hay un multimillonaro noerteamericano que repite que si esto es la lucha de clases, la nuestra va ganando y me temo que esto es así. Ya veremos qué pasa en el futuro y lo inesperado ya se está produciendo en países a los que nadie miraba.

¿Por qué la lucha contra la evasión fiscal de la que presume ahora el Gobierno no siempre se realiza con la misma intensidad?
Los inspectores y subinspectores de Hacienda nunca han tenido mucho apoyo por parte de las autoridades. Quizás porque ahora hace falta el dinero, quizás porque ahora están obteniendo más recursos, no lo sé. Es cierto que la recaudación de dinero ha mejorado mucho pero lo recuperado sigue siendo una parte muy pequeña de lo que se estima que existe realmente que oscila entre 80.0000 y 100.000 millones de euros. Evidentemente el fraude es un problema grave pero más lo es la enorme injusticia del sistema fiscal español. Por qué existen figuras impositivas que posibilitan una muy baja presión fiscal en este país.

El punto de mira se ha puesto en la pequeña economía sumergida, ¿no es como dispararse en el pie?
Me temo que sí. Si realmente hay 4,7 millones de parados en España, es fácil pensar que gran parte de ellos sobreviven a base de las llamadas chapuzas. Se dice que la economía sumergida alcanza hasta un 20% del PIB pero yo creo que puede ser mayor a base de trabajos temporales que sirven para la subsistencia de las personas. Dicen que para evitar este fraude hemos recuperado la subvención de los 400 euros mensuales y que va pareja a la asistencia a cursos de formación. Ya veremos si hay cursos suficientes además de que nadie puede sobrevivir sólo con 400 euros. Lo que se va a conseguir, que es lo que hizo el presidente Bill Clinton en EEUU, es que la gente se de de baja en el paro o que no pida las ayudas correspondientes y prefiera vivir en la economía sumergida. Habría que ver también quién es el máximo reposable de esta situación. Siempre se mira al trabajador pero cuántos empresarios no pagan a la Seguridad Social. Regenerar el funcionamiento de un país no tiene por qué comenzar sólo por una esquina. Por eso una reforma fiscal seria y que penalizara de verdad a los que más tienen sería esencial para una salida de la crisis y una regeneración democrática de este país.

¿Es perverso decir, como se dice, que el empresario es quien crea riqueza porque crea trabajo?
Yo creo que el trabajo es la fuente de toda riqueza. Pensar que el que pone el capital es sólo el que produce la riqueza es una inversión de términos como tantas otras que se están dando. Que hace falta alguien que organice la producción, evidentemente. Pero muchas veces quien hace esto tampoco recibe los beneficios.

Decía antes que el siguiente paso son los salarios. ¿Es España un conejillo de indias de lo que está por venir?
Creo que España está siendo uno más. Incluso en Alemania no van a subir los salarios. De fórmulas para disminuir salarios se está hablando en todos los países desarrollados pero aquí, debido a la situación general, tiene más premura. Si este año no van a subir acorde al IPC, y este año no ha subido mucho aún cuando este país tiene un fuerte historial en cuanto a subidas de este indicador se refiere, y se pretende ligarlos a la productividad, que es baja, veremos lo que pasa porque es fácil subir productividad reduciendo trabajadores. La situación puede ser bastante difícil.

A veces a algún responsable gubernamental se le escapa lo del copago sanitario. ¿Es un aviso?
La siguiente etapa.

Hay quien dice que estamos gestando la próxima crisis.
Una cosa que está clara. Las crisis son esenciales e inherentes al capitalismo. Esta es una de las pocas previsiones fiables que puede hacer un economista. ¿Habrá una nueva crisis pronto? Me temo que sí ya que no se han resuelto ninguno de los problemas que motivaron la presente. El capital financiero está actuando de la misma manera. En el momento que aflore de nuevo el crédito una vez que los capitales se hayan recuperado no será difícil que haya crisis recurrentes y cada vez más complicadas ya que el capitalismo tiene cada vez más contradicciones.

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