Cada vez que Radiohead lanza un nuevo álbum tiene lugar un hecho curioso: por un lado están los que experimentan un orgasmo colectivo, pero no de esos fingidos, (bueno, si son como los de Sally haciendo sonrojar a Harry, también nos valen…), sino uno real y desbordante; y por el otro aparecen los que se dedican, nostálgicamente, a rememorar aquello que fueron y que ya no volverán a ser. Y normalmente, ni los unos ni los otros consiguen ponerse de acuerdo…

Pero la verdad es que pocas bandas son capaces de causar tal efecto. Y es que ya se sea de un bando o del otro, lo cierto es que cada nuevo trabajo de Radiohead no deja indiferente a nadie y suscita opiniones para todos los gustos y es que, ya se sabe, las opiniones son como los culos, que cada uno tiene el suyo… Pues bien, si queréis saber cómo son las posaderas de este humilde crítico, continuad leyendo…

 

 

Después de las primeras audiciones, el nuevo disco de la banda británica no decepciona. Son los Radiohead en seguimiento lógico de In Rainbows, con algunas similitudes de álbumes anteriores y con la maestría de siempre. Se trata de ocho canciones que se engloban dentro de lo que hoy se puede considerar el género Radiohead. Son ellos, sin quitar ni poner nada, pero se termina por concluir que, como siempre, andan por encima de la media.

Tras todas las experiencias y aventuras por territorios desconocidos, Thom Yorke y compañía parecen haber encontrado el terreno donde se sienten más cómodos, juntan todo aquello que los convirtió en una de las bandas más arriesgadas y con capacidad de invención de las últimas dos décadas y construyen, sí, un buen álbum, pero que sólo consigue maravillar a aquellos incondicionales oídos que se mantienen Bajo Escucha siempre a la espera de todo aquello que puedan parir los cinco de Abingdon.

Aunque In Rainbows se haya mantenido flotando en mi mente durante la primera escucha de estas nuevas canciones, no puedo dejar de pensar en que ciertos momentos de Hail to the Thief y Amnesiac estuvieron muy presentes en la memoria musical de la banda cuando comenzaron a cocinar The King of Limbs.

Debo decir que necesitaré más pases para decidir en qué posición de mis preferencias se ubica este disco dentro de la discografía de Radiohead, pero lo que es innegable es que por fin consigue llenar el vacío que existía de nueva música en el repertorio de los británicos. En cuanto a verlos en directo, habrá que seguir esperando noticias y seguramente tendremos que estar atentos pues cabe la posibilidad de que continúen con la estrategia seguida con sus últimos trabajos y cualquier día anuncien de forma repentina, que se dejan caer por los alrededores. En tal caso, seguro nos tendrán debajo del escenario impidiendo que tan siquiera lleguen a rozar el suelo…

Os dejo con el ya famosísimo vídeo de “Lotus Flower”, del que circulan por la red infinidad de parodias. Queda claro que el amigo Thom Yorke es un individuo simpático, todo un bailongo…pero como diría mi abuelo, esto no lo hace quien quiere, sino quien puede y él hace tiempo que ha llegado al lugar en donde habitan aquellos que pueden hacer lo que les plazca en el momento que les parezca. A eso aspiramos todos.

 

 

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