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Coincidiendo con nuestras vacaciones de semana santa por la capital del país de Futre, el pasado martes 19 de abril acudimos al concierto que los californianos Best Coast ofrecían en la lisboeta sala Lux.

 

 

Más o menos sobre el horario programado para la actuación, 22:30 hora local, accedimos al lugar que la discoteca de moda de la ciudad (al parecer John Malkovich es uno de sus socios) tiene destinada a los conciertos. Allí nos topamos con dos sorpresas. La primera de ellas fue encontrarnos dando enérgicos berridos sobre el escenario a un grupo local que no aparecía anunciado en ningún lugar, y del que ninguno de los siete oriundos a los que preguntamos nos supo decir ni tan siquiera su nombre. La segunda sorpresa nos llevó a la conclusión de que el afamado actor norteamericano no debe haber asistido a ningún concierto en la sala que a tales acontecimientos dedica la discoteca en la que tiene metidos los cuartos, pues si no es imposible que no se haya percatado de que, por un lado, el lugar es un poco pequeño si se pretende acoger a tanta gente como la que allí había, y por otro, las dos enormes columnas situadas frente al escenario puede que queden muy bien estéticamente hablando, ahí no me meto, pero para lo que viene siendo poder ver el concierto desde casi cualquier punto de la sala, molestan que no veas…En fin, que la cosa no pintaba demasiado bien.

Cerca de las doce de la noche y tras una larga e inexplicable espera desde que los desconocidos teloneros abandonaran el escenario, Bethany Cosentino hizo su aparición acompañada de Bobb Bruno y de la ex batería de las Vivian Girls, Ali Koehler. Para comenzar fueron cayendo “Crazy for you”, “Bratty B” y “Summer mood”, pero un sonido horrible hizo que ni la voz de Bethany ni los instrumentos de la banda fuesen capaces de conectar con el enlatado público presente en el auditorio, a excepción del que a ritmo de codazos se había situado en las primeras filas.

 

 

Pasados los veinte minutos de concierto y coincidiendo con “Boyfriend”, aquello empezó a sonar como debía y pudimos empezar a disfrutar de la distorsión y de las canciones rápidas y directas que componen el repertorio de los angelinos. Decir que el que hasta la fecha es su único álbum, Crazy for you, que tan buen sabor de boca nos dejó el verano pasado, pierde en directo debido a la falta de coros y de arreglos en algunos de sus temas.

Ya en los bises, donde la presencia de la batería ganó en importancia, el grupo consiguió la mayor comunión de la noche con el respetable tocando “When I’m with you” y especialmente “Each and everyday”, tema que acompañado por las palmas de los que allí nos encontrábamos permitió a los tres componentes del banda dar rienda suelta a su lado más ruidoso.

 

 

En conclusión, hora y diez de un concierto que pese a las incomodidades de la sala y a la numerosísima compañía con la que contábamos, no acabó del todo mal y eso sí, sirvió para saciar nuestras necesidades de la música a la que estamos más acostumbrados a escuchar, lo cual nos permitió entregarnos durante los días posteriores al disfrute del fado.

Antes de terminar, no me resisto a compartir con vosotros un dato que a un servidor que es muy futbolero le hizo mucha gracia: ¿sabéis cuál era el portugués cuya foto te encontrabas en cualquier rincón de la capital del país vecino? Supongo que se os viene a la cabeza cualquiera de los dos ilustres lusos que tenemos el honor y la suerte de acoger (espero se note la ironía…) en nuestro país, y que tan de actualidad están en estos días de clásicos y más clásicos…Pues para comprobar si estáis en lo cierto, pinchad aquí.

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