Etiquetas

, , , , ,

Andrés Rábago, El Roto, presentado por los responsables de la Editorial Mondadori - Reservoir Books

Foto de Luis García

¿Puede la forma en la que miramos un problema ayudar a arreglarlo? Pues sí. ¿Es fácil? Pues no. Pero es lo que intenta cada día El Roto desde las páginas de opinión de El País. No es que siempre hable de economía, desde luego. Tampoco le haría falta introducir un bocadillo en el que se le leyera algo así como “Pero no te olvides de la crisis”.

Lampe era un criado de Inmanuel Kant del que este acabó harto. Harto hasta la obsesión. Tanto que le despidió y se propuso olvidarlo. Para ello se dejaba notas en sus listas de cosas por hacer: “Olvidar a Lampe”. Así, difícilmente lo haría. Algo parecido es lo que nos está ocurriendo con la crisis. Ayer, para recordárnosla una vez más, El Roto presentó una recopilación de sus mejores viñetas de los últimos años sobre este tema.

“Yo les pedí que fuese un libro modesto, un libro para la crisis, un libro que no costase mucho, que fuese un libro barato (8,95 €)… y que tuviera cierto aspecto de libro de combate”. Porque de eso se trata: de combatir la crisis y no únicamente de recordárnosla. Combatirla a ella y a sus causantes. Señalando con el dedo, pero con educación: “Yo creo que siempre, en mi trabajo, más que exabruptos, hay una voluntad de reflexión. No son insultos, no hay gritos innecesarios. Las cosas se han dicho con educación, pero con contundencia. La sátira, evidentemente, lo que tiene es que es un lenguaje fuerte: no dice las cosas con medias palabras. Pero la ira, yo creo que la ira no es muy útil porque te nubla un poco el entendimiento, que es necesaria una calma crítica, una calma intensa, si se puede permitir ese juego de palabras”.

Los chistes de El Roto no tienen gracia. Ninguna gracia. A lo mejor sí que esa “calma intensa”, pero no son para reírse. “Yo creo que la risa es un mecanismo desactivador. Por eso es por lo que yo nunca he buscado provocar la risa, sí a veces una cierta sonrisa en algunas ocasiones. Pero básicamente los mecanismos con los que yo trabajo no son los de la risa, ni siquiera los de la media sonrisa… son los mecanismos que tratan de descubrir las formas ocultas del sistema. Aquello que no se deja ver pero que está ahí. Como poner de manifiesto, como comento en el libro, los huesos a través de un sistema de rayos X. Yo creo que la sátira tiene esa posibilidad de hacer transparente lo que aparece como opaco. Y esa es, yo creo, que la primera y principal función de la sátira. Por supuesto, hay otros mecanismos laterales. Pero el central es ese”.

Un libro interesante cuya lectura no lleva más de treinta minutos, pero cuya resonancia nos puede durar horas en la cabeza. Porque no se trata de que la palabra crisis nos siga retumbando en la cabeza como un eco, sino de que la veamos desde todas las perspectivas que el prisma de las viñetas de El Roto nos aporta. Y que no nos dejemos vencer por la desesperanza. Y que dejemos de soplar.

Uno de los chistes gráficos de 'Viñetas para una crisis' de El Roto donde se lee: 'El tinglado se desinfla, sigan soplando'

Por cierto, quienes quieran escucharle, estará también hoy presentando el libro para el público a las seis en el FNAC de Callao, junto a los periodistas Gumersindo Lafuente (El País) e Ignacio Escolar (Público). Allí permanecerá, además, una exposición con bastantes de los originales de las viñetas.

Anuncios