Etiquetas

, , , , ,

Quino © Lumen

Entre toda la gente que ha salido este fin de semana a las calles de las Españas me sorprendió constatar que La Razón no enviase una legión de aguerridos periodistas para supervisar los CV de los asistentes. Estoy seguro que entre tanto perroflauta se podía sacar algún buen estudiante, incluso alguno con carrera acabada, con que iluminar una de esas primeras de cortapega con las que el diario ha conseguido inaugurar una nueva era en la historia del periodismo: que cada noche, como yonkis en procesión a la madrileña Cañada Real, nos congreguemos delante de la pantalla en espera de nuestra ración diaria de cicuta impresa. Desde la distancia observo las conmemoraciones del movimiento 15M que se están llevando a cabo en España y en otras ciudades del mundo. Ayer mismo estuve en la organizada en Dijon. Éramos unos 15 apilados en torno a un banco en la Place de la Libération, lo que vino a confirmar lo que todos presuponen de Francia: como los viajeros del Titanic justo antes de estrellar su popa contra el iceberg, los franceses siguen abriendo botellas de champán, aunque ahora lo hagan con una renovada esperanza puesta en un señor con gafas que tampoco gusta en otra redacción, la de The Economist. En la cobertura que desde este país se está haciendo de lo acontecido este fin de semana no hay reproches, simplemente información sobre lo que se pide en las calles de España: la luna, sí, pero una luna que nunca había estado tan lejos de nosotros como hasta ahora.

Seguir leyendo El milagro de las hostias como panes en Achtungmag.com

Anuncios