Antonín Panenka. Un polaco ante un alemán, Sepp Maier. La Eurocopa de 1976 y el penalty más bello del mundo.

Ante el comienzo de la Eurocopa los próximos días escribiré de fútbol, en vista de que los rescatadores están al caer y no precisamente vistiendo cazadoras doradas con un escorpión dibujado en la espalda. Esto es así. Me gusta el fútbol. Nadie es perfecto, solo Maradona corriendo frente al viento y driblando ingleses. Cambien Mundial por Eurocopa y lo que escribí hace un par de años sirve para el caso. Uno, que es Camusiano hasta la médula, como el maestro pied noir, solo puede estar seguro de dos cosas: todo lo que sé de la vida lo aprendí del fútbol; y la única patria verdadera es la selección nacional. Y hasta que la ley lo remedie, es lo que hay.

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