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“…Lo que interesa es hablar de Sorkin. De su capacidad para dibujar su América particular que, pese a las molestas, existe. Un país dividido en dos bandos, ya sean estos políticos (demócratas vs. republicanos), económicos (clase acomodada y alta, sus personajes vs. la América de la calle, los telespectadores a los que dirige sus creaciones) o cultural (universitaria, la minoría vs. la que nunca ha pisado una universidad y tan siquiera ha salido del país, la gran mayoría). En sus series, Sorkin deja claro cual es el suyo. Nunca lo ha escondido, demócrata militante, culto y rico gracias a su éxito como creador dramático (el último, el guion de La Red Social, por el que recibió un Oscar). He aquí las razones que le han cobrado no pocos enemigos y furibundo ataques. Además de maniqueo y simplista, sus detractores lo acusan de tratar al público americano como si fuera estúpido. Puede ser cierto que lo haga, como también que la estupidez sea una cualidad generalizada entre la gran mayoría del público, estadounidense, español… O que esa gran mayoría prefiera hacerse el estúpido conscientemente como única manera de alcanzar cierta dosis de felicidad ante la bazofia que nos rodea.”

“Aceptando alguna de las premisas de Nussbaum, creo que en la comparación con Rhimes se ha pasado de frenada. Las series de Sorkin son dulces, sí. Especialmente si las comparamos con obras maestras del tipo Los Soprano y, especialmente, The Wire. En concreto, la crudeza y complejidad convirtió a esta última en presa de la incomprensión de público y crítica en sus inicios relegándola a un reconocimiento tardío. The Wire no es una serie de esas para todos los públicos, una cualidad que si puede ser aplicable a los dramas de Sorkin. Entiéndase para todos los públicos  como el tipo de serie que no provoca contestaciones como las que, aun ahora, sigue provocandoThe Wire en algunas personas: «la he intentado ver pero la dejé porque era aburrida, no pasaba nada». En The Wire pasan cosas constantemente, en cada fotograma, sin embargo su ritmo narrativo es infinitamente más lento que el de las series de Sorkin, de ahí los efectos que provoca en algunos, el más peligroso de todos: pensar. Algo para lo que parece que no todos estamos preparados y, si lo estamos, lo disimulamos muy bien.”

Leer Sorkin lo ha vuelto a hacer en Achtungmag.com

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