Etiquetas

, , , ,

Ante cualquier salida de tono de un prócer político o ante cualquier nuevo tijeretazo sobre unos maltrechos derechos que creíamos adquiridos todos corremos a teclear cientos de miles de frases, ataques y demás conjeturas ingeniosas hasta convertir nuestro Time Line en un aquelarre particular que no va más allá de las pantallas de nuestros dispositivos. Y está, claro, el humor negro. Aunque solo sea para machacar a una periodista cuyo pecado principal ha sido ser bendecida físicamente en el momento en que industria y media profesión se han ido a la mierda.

Mi padre es un socialista del único modo que se puede ser hoy socialista: sin carné. Recién jubilado, pasa sus días entre la tristeza y la indignación como quien espera a Godot: «La gente tiene que explotar, está al caer», dice. Ante la imposibilidad estética de una revolución ―como los jarrones chinos, bonitos cuando te los regalan pero a las dos semanas ya nadie sabe bien qué hacer con ellos―, mi padre rastrea los periódicos buscando una señal para luego caer en la cuenta de que en el pecado llevamos la penitencia: mañana habrá que seguir pagando el rescate que nos han/hemos impuesto por vía hipotecaria. Estoy por hacerle un perfil en Twitter. Por fin, todo ha quedado atado y bien atado.

Leer Revolución en 140 caracteres en el Nº5 de Achtung. Cómpralo aquí.

Además: entrevista a Love of Lesbian, mineros en la vanguardia y la Rusia de Putin entre otros temas

**2,39 euros. Menos que una copa. Si quieres un periodismo diferente paga por él. El resto, son solo buenas palabras cargadas de intenciones que se las lleva el viento y no sirven de nada 

Anuncios