Etiquetas

, , , , , ,

Foto: @15Mbcn_tv

Foto: @15Mbcn_tv

Un día me tocó cubrir la toma de posesión del nuevo Delegado del Gobierno en Galicia, el primero de la era Zapatero. Una toma de posesión es algo a lo que los periodistas van con la esperanza del postpartido. En los tiempos de vacas gordas todavía había y tras los discursos y los últimos aplausos unos camareros solían diseminarse entre invitados y plumillas ofreciendo lo que nunca he sabido muy bien por qué llaman un vino español. En los corrillos la gente se relaja y los cargos, carguitos y allegados se dan codazos a ver quién la suelta más gorda. Si hay suerte dejan escuchar a algún periodista seguros de que nada será publicado después, pese a que cualquiera sabe que sólo borrachos y niños dicen la verdad. Un uniformado del Ejército de Tierra con más medallas colgadas de la solapa que Michael Phelps saliendo de una piscina le comentó a otro, este de la Policía: «No, este no tiene pinta de ir a repartir muchas hostias». Una frase que el poli contestó abriendo mucho los ojos y resoplando de alivio. Tras los pinchos corrí a la redacción y me puse a escribir la crónica comenzando por la frase y omitiendo, claro, la identidad de su protagonista.

El uniformado había definido perfectamente qué es un Delegado del Gobierno: una mezcla de tercer portero de la Selección (hace bulto para engordar la Administración) y portavoz adjunto del partido gobernante en el Congreso (Rafael Hernando) encargado de apagar fuegos con gasolina. Un delegado del Gobierno es el representante de dios en la colonia cuya única función es la del castigo de los fieles a la mínima que se desmanden. Esa labor la entendía a la perfección Diz Guedes que a base de palos le tomó medida a las espaldas de ganaderos y estudiantes gallegos entre 1996 y 2000. Esa labor la ejerce hoy al pie de la letra Cristina Cifuentes en Madrid, que ha decidido ganarse la promoción a base de hostias. También es prueba de los agujeros del hecho diferencial catalán con unos Mossos d’Esquadra que se comportan como el niño de Serrat siempre jodiendo con la pelota.

Seguir leyendo Meter sólo la puntita en Achtung!

Anuncios