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(Viene de la primera parte)

Helicópteros Huey dan fuego de cobertura a un grupo de soldados survietnamitas que se dirigen a atacar un campo del Vietcong al noroeste de Saigón, cerca de la frontera con Camboya, 1965. Fotografía: AP/Horst Faas.

Helicópteros Huey dan fuego de cobertura a un grupo de soldados survietnamitas que se dirigen a atacar un campo del Vietcong al noroeste de Saigón, cerca de la frontera con Camboya, 1965. Fotografía: AP/Horst Faas.

En el invierno de 1967, EE. UU. tenía 485.000 hombres en Vietnam. Pese a la maquinaria bélica, las bajas se habían duplicado en el último año hasta las 11.153. Pero peor le iba al otro bando, 100.000 civiles muertos y quizá el doble de víctimas entre soldados NVA y charlies, como pronto fueron bautizados los miembros del Vietcong siguiendo la terminología militar: Victor Charlie, VC y luego simplemente charlies.

En casa, Buffalo Springfield se preguntaba For What It’s Worth y Leonard Cohen cantaba La historia de Isaac sobre el padre bíblico que accedía a sacrificar a sus hijos hasta que era detenido por un ángel. En la versión de Cohen ningún ángel bajaba del cielo y el sacrificio seguía su curso en los montes y selvas del sureste asiático.

Lo peor fue lo que no tenía un efecto a primera vista. En su afán por quemarlo todo para obligar al VC a salir de la selva, EE. UU. bañó el país con el temido agente naranja. Este era una mezcla de dos herbicidas hormonales: el 2,4-D y el 2,4,5-T. Se calcula que entre 1962 y 1972, EE. UU. roció hasta 2,5 millones de hectáreas con hasta 76 millones de litros de estos compuestos. Además de matar la vegetación que servía de escudo al VC, también mataba los cultivos y cuando no, los envenenaba. Más de medio millón de niños vietnamitas han nacido desde entonces con malformaciones fruto de los productos cancerígenos que incorporaba el agente naranja. Y eso solo en Vietnam del Sur. Se desconocen los efectos del herbicida en Camboya y Laos. En 1984, un grupo de veteranos de guerra estadounidenses llevaron a juicio a las compañías químicas suministradoras del herbicida: Dow Chemical, la célebre Monsanto y Diamond Shamrock. Estas acordaron desembolsar 93 millones de dólares en indemnizaciones, por los daños causados a la salud de los combatientes americanos.

Poco después, la Asociación Vietnamita de Víctimas del Agente Naranja (VAVA, en sus siglas en inglés) intentó hacer lo propio pero sus demandas han sido rechazadas una tras otra. 4 millones de víctimas vietnamitas del agente naranja continúan todavía sin resarcimiento y pagando los efectos de la guerra química.

Años más tarde, a partir de 1999, Monsanto produjo el glifosato que ha sido y está siendo utilizado en Colombia fruto del acuerdo del Gobierno de Andrés Pastrana y la Administración Clinton en el marco del Plan Colombia de la lucha contra las drogas. Eso en el papel, ya que en la práctica formaba parte de la estrategia antiguerrillera en la zona. Aparentemente inocuo, el glifosato ha sido también objeto de denuncias a causa de daños sobre cultivos y personas.

Leer completo Vietnam revisitado (II) en Jot Down

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