John Maynard Keynes

John Maynard Keynes

Hace años Hacienda envió una carta a mis padres en la que los amenazaba con un embargo de bienes inminente. Se trataba, claro, de un error de nuestra eficaz tesorería. Desde aquella llevan mis padres esperando unas disculpas y, vista la celeridad de actuación de un ministro y un presidente para con la Infanta, están seguros de que el perdón ya está al caer.

John Maynard Keynes, el economista más influyente de la primera mitad del siglo XX hasta que Milton Friedman comenzase a esparcir los polvos que han traído los lodos que hoy lo inundan todo, decía que «evitar los impuestos es el único esfuerzo intelectual que tiene recompensa». Y lo decía con razón. No hay nada más que ver la fruición con que las grandes familias se empeñan en formar a sus cachorros en las escuelas de negocios. Desde allí sólo hay dos caminos: la fortuna o las páginas de nuestros periódicos, que estos días rebosan de ilustres emprendedores. Ambos destinos suelen ir de la mano, aunque sólo unos pocos elegidos logran cerrar el círculo.

Hay quien dice que el embrollo de la Infanta ha sido provocado en Can Barça para tapar lo de Messi. O al revés, pues es España un país en el que se puede jugar con todo menos con las cosas importantes como el fútbol. Yo no sé si la Infanta vendió 13 fincas o si Messi ha defraudado los cuatro millones que dicen. Sí creo que hay que ser iluso para pensar que un tipo que apenas sabe leer se dedique concienzudamente a engañar al fisco. La primera facilidad que te otorga el ser rico es no perder el tiempo en esfuerzos intelectuales; te compras los de otros. Eso permite que Hacienda se mantenga ocupada persiguiendo el IVA que no declara el fontanero.

Leer completo Hacienda y yo en Achtung!

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