Yo también soy un pirata. Usted, aunque no se lo crea, también. Pirata es sólo una palabra. Una más. Otra forma que el poder que se ha instalado en las democracias autoritarias en las que vivimos utiliza para referirse a los ciudadanos contestatarios. Habrán oído otras: perroflautas, antisistemas, terroristas o incluso nazis. Da igual. En la neolengua las palabras ya no significan lo que solían significar. Se trata de convertir a la víctima en el enemigo. Otra de esas palabras que también han utilizado para referirse a usted y a mí. Es una máxima que todo régimen autoritario sigue a pie juntillas, sólo hace falta echar un vistazo a esa historia que está volviendo a pasos agigantados sin que nos demos cuenta. Así que ahora también somos piratas, ya que de piratería acusa el Gobierno ruso a 30 miembros de Greenpeace. Desde aquí mi apoyo y solidaridad. Pero también mi protesta.

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