06-Casablanca-Despedida

Después de media vida pensando como Maradona*** que correr es de cobardes llega un día que te calzas unas zapatillas y sales a la calle. Es en ese momento cuando te das cuenta de que ya nada es lo que era. Dejando a un lado la inexistente capacidad pulmonar, el golpe llega cuando descubres que ya no corres sino que practicasrunning, que es lo que hacen los hipsters a los que El Diego llamaba con buen tino cobardes. Para hacer llevadero el desengaño se inventaron los auriculares tras los que nos escondemos pensando que así nadie reparará en unos tipos que van escupiendo los pulmones por las esquinas. El primer aviso que confirmó nuestra incapacidad para leer este tipo de señales fue cuando Murakami escribió De qué hablo cuando hablo de correr. Por si fuera poco un escritor sano, todavía hay quien le quiere dar el Nobel.

Yo llevo muy mal los desengaños. Creo que es un trauma que arrastro desde que un buen día, temprano, mi madre me llevó al supermercado a comprar los Reyes aduciendo que los tres tipos de Oriente tenían demasiado trabajo como para ocuparse de todos los niños del mundo. Yo pensé que, joder, para un día que trabajan al año aún ponen excusas; pero no dije nada. Supongo que mi madre se dio cuenta del error y trató de hacerlo mejor con mi hermano pequeño. Tanto que casi le arruina la vida pues el crío se empeñó en tener un autógrafo de Papá Noel y a la mañana siguiente allí estaba la firma del gordo. Unas risas. Hasta que mi hermano quiso llevar el trozo de papel al colegio para presumir ante sus amigos. Los lloros vinieron después pues ya sabemos que el infierno está lleno de buenas intenciones. (…)

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***Nota: yo siempre he creído que la frase era de Dios. Pero me informa @RafaCabeleira que no, que la no la dijo Maradona, sino Rexach y yo de Cabeleira en cuestiones futbolísticas me fío. He aquí otro desengaño. Aunque bueno, el origen de la frase, como todo en esta vida, sigue siendo un misterio ya que si uno busca un poco se la encuentra atribuida desde a Rogelio Sosa, un histórico del Betis, hasta al mismísimo Di Stefano. Elijan pues su engaño favorito. Yo personalmente y con la venia de Cabaleira seguiré fiel a Maradona. A fin de cuentas él bien pudo decir lo que le saliera de los huevos. Para eso era Dios.

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