Etiquetas

, ,

Desde que el PSOE amagara con sacar de la tumba a Franco en vísperas de Difuntos llevamos una semana viendo pasear a hermosos cadáveres como mocitas por el viejo Chamartín. No ha quedado un ex presidente presentable sin desfilar como si realmente tuviera algo que decir. A estas alturas Aznar ya debe haber cumplimentado las gestiones para que Mariano encuentre una cabeza de caballo entre sus sábanas. Será cualquier día pero nadie se enterará. El presidente es un tipo discreto que sólo atiende a las inclemencias climatológicas como única respuesta ante preguntas incómodas. Con razón brilló por su ausencia en la presentación del segundo tomo (!) de memorias de su otrora valedor digital. Él y la mayor parte de la familia. Para recibir puñaladas le basta con abrir a diario los periódicos-no-amigos; presenciar en directo al lanzador de cuchillos sería un exceso.

Hay quien nunca se cansa del revival. Especialmente los productores de televisión. No descartemos que a alguno se le ocurra poner un día, no sé, a Melendi a comandar a un grupo de jubilados haciendo versiones de clásicos del rock. A mí el revival me gusta. De hecho no sé cómo hemos sobrevivido todo este tiempo sin la enésima reposición de Verano Azul. Si Chanquete no puede calmar nuestros ánimos no sé qué más podemos esperar. Mi gusto por el revival, como por tantas otras cosas, es responsabilidad de mis padres. Cuando me compraron el walkman vino con un casete de la Década Prodigiosa y a mí me pareció de lo más normal. El espectáculo debió ser tan lamentable que un día apareció mi tío por casa con una caja de zapatos llena de cintas y el mundo adquirió para mí el color de Led Zeppelin, CCR, Bob Dylan y demás benditos indeseables. Como cualquier adolescente, yo en aquella época estaba buscándome a mí mismo. (…)

Seguir leyendo Revival en Achtung!

Anuncios