Etiquetas

, , , ,

Vista del centro de Detroit, con el GM Renaissance Center, a la izquierda, desde la esquina de Edmund St-Brush Place.

Vista del centro de Detroit, con el GM Renaissance Center, a la izquierda, desde la esquina de Edmund St-Brush Place.

Detroit, Motown, el Arsenal de América y el París del Oeste. City of Hell. De-tro-it. La leyenda y el ave Fénix que como reza en el lema de la ciudad, renacerá de sus cenizas. Por enésima vez la amenaza de desastre se cierne sobre ella. El juez del estado de Michigan Steven Rhodes ha decidido que la ciudad cumple con los requisitos para acogerse al Capítulo 9 de la legislación sobre bancarrotas. Todo muy complicado y lleno de aristas económicas y legales que viene a decir que los administradores encabezados por Kevin Orr y nombrados por el gobernador del estado, el republicano Rick Snyder, tienen vía libre para meter la tijera sobre todo y sobre todos. Fundamentalmente salarios y pensiones de empleados públicos. Como siempre ocurre serán los habitantes de Detroit ―al menos aquellos cuyo salario y pensiones dependen de sus arcas― los que acabarán por pagar la factura de un desastre que no por anunciado deja de ser menos doloroso.

La historia de Detroit está jalonada de cifras. La más reciente es la de los dieciocho mil quinientos millones de dólares a los que asciende una deuda que ha conseguido ahogar a la ciudad provocando la mayor bancarrota pública de la historia de EE. UU. Hasta cien mil acreedores a los que se les ha acabado la paciencia llamando a la puerta. Pero hay muchos otros números. Cifras que hablan de una urbe que llegó a ser a principios de siglo pasado la cuna del capitalismo y el sueño americano.

Fuck you Nueva York o Chicago.

Continuar leyendo Un blues por Detroit en Jot Down.

Anuncios