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Diputados de Izquierda Plural piden un referéndum durante la votación. / ULY MARTIN (EL PAÍS)

Diputados de Izquierda Plural piden un referéndum durante la votación. / ULY MARTIN (EL PAÍS)

Es probable que hoy asistiéramos en el Congreso al debate más bizarro de la ley más estúpida y con el resultado más tonto de la historia de nuestra democracia. Todo muy marca España. Porque a fin de cuentas ayer en el Congreso se votaban exactamente 30 palabras: «S. M. el Rey Juan Carlos I de Borbón abdica de la Corona de España. La abdicación será efectiva en el momento de entrada en vigor de la presente ley orgánica». Al final el resultado fue el esperable: ganó la coalición de monárquicos y republicanos-solo-de-alma por una abrumadora mayoría de 299 votos a favor frente a 19 en contra y 23 abstenciones. Lo raro es que los 299 monárquicos votaron SÍ a la abdicación real mientras que 19 republicanos convencidos pidieron que el monarca se quedara con un sonoro NO. Que lo divertido hubiera sido una victoria de este por mayoría, coronada una hora más tarde por una declaración pública del Borbón en la que dijera: «visto el cariño recibido por la bancada, me quedo».

Lo de hoy fue básicamente un trámite aprovechado por sus señorías, todas, para hacer ruido a las puertas de lo importante: el Mundial que mañana comienza en Brasil. Como quien dice, los minutos de la basura de este pre verano político. Tanto que al poco de salir Cayo Lara a la tribuna de oradores el presidente del Congreso Jesús Posada se quedó a gusto: «por favor, los que no están atendiendo que vayan al bar si quieren». Que solo el hecho de saber que después actuaba Rosa Díez evitó una avalancha en el bar del hemiciclo como no se veía desde el 23 de febrero de 1981. Que de trabajar yo en un sitio con los gin-tonics a 3,5€ ni me quedo a escuchar a Posada. De entre todos los oradores sobresalió Durán i Lleida que nunca falla y una vez más compareció ayer para decir «qué hay de lo nuestro». Por acordarse lo hizo hasta de Miquel Roca, ex diputado de CiU, pater de la Constitución, hoy soberanista y abogado de la Casa Real española. Está CiU y está Suiza y luego los que, independientemente de lo que haya en juego, siempre perdemos. Acto seguido se marchó Durán a su habitación del Palace de la que, vistas como están las cosas en su partido, mucho me temo que solo lo sacarán ya los GEOS. Eso sí va a ser un drama. De los demás lo de siempre. Rosa Díez sigue haciendo oposiciones a demagoga mayor del reino citando de carrerilla toda y cada una de las repúblicas totalitarias del orbe limitando por Corea del Norte y acabando por Venezuela. Lo raro es que en su repaso por las democracias fetén con rey al frente se le olvidó nombrar a los primos marroquíes y a todos nuestros amigos (en realidad más del monarca saliente) del Golfo Pérsico. Un tipo de ERC proclamó la República de IKEA y uno de Amaiur se subió a la tribuna poco después de bajarse de un concierto de Reincidentes, creo, por lo que todavía traía la caña puesta. Tanto que el portavoz del PP, Alfonso Alonso, le espetó: «ustedes intentaron asesinar al rey Juan Carlos». No es tonto Alonso; lo dijo en el Congreso, de haberlo dicho en Twitter ahora tendría a la Fiscalía mirándole la inmunidad parlamentaria.

Del resto no me acuerdo y de los dos primeros poco me interesó. Rajoy glosó historia y milagros del monarca sin hacer sangre en la acera de enfrente. Para qué, si ya Rubalcaba y demás familia se bastan y se sobran solitos. A su manera, hasta estuvo comedido, como buena señorona del Casino de Pontevedra que es. Se notaba que Mariano tiene ya la cabeza en Brasil o, como yo, en el salón frente a la televisión por la que veré el fútbol.

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