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Foto: ALEJANDRO RUESGA

Foto: ALEJANDRO RUESGA

Los análisis deben hacerse en frío lo que resulta extraño en un país de sangre caliente que, como deporte nacional, acostumbra cortarse las venas cada cinco minutos. Tras la debacle (anunciada) del miércoles contra Chile comienzan a verse las costuras y de un equipo que mantenía un idilio con la afición y un pacto con la prensa que tenía mucho más de monárquico que de realista. El «grupo unido», el «ambiente de cine» que supuestamente se respiraba en las concentraciones de «nuestros muchachos», ha resultado que no era tal según un periódico, el mismo que acostumbra a prender mechas para advertirnos luego de que había incendios. 

Marca llevaba meses amagando y por fin ha disparado. El tiro ha dado de lleno en Xabi Alonso, quizá uno de los pesos pesados de ese vestuario que, por circunstancias que tienen que ver más con lo que sucede fuera del campo, ha ido perdiendo galones con el paso del tiempo. Si lo que dicen que ha dicho Xabi Alonso es cierto que lo ha dicho, tiene toda la razón. Cualquier persona que haya visto los dos partidos y sepa un mínimo de este juego lo sabe. «Mentalmente no estábamos preparados y físicamente estábamos justos», ha admitido el tolosarra. Cualquiera que haya visto los dos partidos puede dar nombres.

Marca ha desvelado acusando lo que era un secreto a voces, lo que incluso algunos otros jugadores de la selección habían dicho aunque claro, había que leer entre líneas. El mismo Casillas ―los peores dos partidos de su carrera los ha hecho en Brasil― lo apuntó con esa facilidad de palabra que suele coincidir con el gusto de la batería mediática que busca contentar a todos: «Ha sucedido lo que ha sucedido». En Iker siempre hay que leer entre líneas para entender incluso aquello que el portero ni quería decir. Lo que ha sucedido, Iker, es que habéis hecho el puto ridículo. En tu caso no se recordaba un ridículo semejante desde Zubizarreta contra Nigeria y, coño, era Zubi, sabíamos a qué atenernos. El ridículo más grande de nuestra historia por la sencilla razón de que la hostia, de cuanto más lejos venga, más duele. Y nosotros veníamos de muy lejos, de lo más alto. No te lo calles, arquero. No es ninguna vergüenza, ni en eso La Roja ha sido original: ya antes habían llegado a este puerto Francia en 2002, Italia en 2010 e incluso la pentacampeona Brasil en 1966. 

Ocurre que ahora ha sido Xabi Alonso, uno de esos jugadores bajo eterna sospecha para un sector de la grada y tinta, el que, supuestamente ha hablado claro en un país donde hacerlo siempre ha estado mal visto. Y ojo, lo ha hecho incluyéndose a sí mismo, lo cual le honra. «Mentalmente no estábamos preparados y físicamente estábamos justos». En el caso de Alonso es especialmente cierta la segunda parte de su supuesta afirmación. Estaba fundido y como él muchos de sus compañeros. Hay quien dice que la Décima ha pasado factura. Lo curioso es que cuando las cosas iban bien en Can Barça y no llegaban los dedos de la mano para contar copas también en la selección, el éxito se debía exclusivamente al Barça. Cuando se ha caído con la zamarra nacional parece que la responsabilidad ha sido de unos jugadores que se han desfondado para conseguir el ansiado trono europeo por décima vez. Puede ser, pero. Hace un mes Sergio Ramos parecía el mejor central de la historia y aunque lo sea, mírenlo ahora. Han fallado ellos, se sospecha en algunos comentarios, por supuesto no los blaugranas cuyo año ha sido para olvidar en todos los sentidos de la palabra. Y no hace falta hablar de Busquets (va camino de ser un nuevo Cardeñosa), Piqué, Alba o Xavi, que es un caso aparte. En cuanto al hambre, de existir, puede estar igualmente repartida. Lo es ningún secreto es que los hambrientos de verdad se quedaron en casa. Y de los que fueron, salieron en los minutos de la basura, ya sin remedio. 

Las razones de la debacle son muchas y variadas. Y es bueno ponerlas encima de la mesa, sin que ello suponga drama alguno. He ahí el verdadero problema en un país más acostumbrado a la siega que al cuidado de la cosecha con paciencia, teniendo en cuenta los detalles. Y que ve en cualquier atisbo de crítica un mero ajuste de cuentas. En todo sentido. De ahí que la ¿información? de Marca quede tan en evidencia ante cualquiera con dos dedos de frente al prender un fuego para pedir luego que «no logre enturbiar los últimos días de Mundial». Qué últimos días, como si eso fuera ya posible. Para pachanga cara, la de Australia. 

La crítica no significa machacar a nadie ni olvidar nada. Yo sé de dónde vengo. Y tengo muy presente la cantidad de mierda que comí viendo jugar a España. Y también lo mucho que los que forman y han formado esta selección me han dado. Lo bueno, pero también la mierda de Brasil 2014. Me he sentido, lo he dicho, como si volviera a tener 14 años. Pero hoy, como dice @Sir_Ambrosius la vida nos ha tratado bien. Somos más guapos y hemos ganado Mundiales y Eurocopas. Y yo es algo que nunca me habría esperado. Lo sabe bien el propio @Sir_Ambrosius que hoy mismo me recordaba cómo golpeábamos el frigorífico del piso de Getafe en basura como los octavos contra Irlanda. Por no hablar de madrugadas malditas o codazos a destiempo. Por no hablar de ridículos todavía más monumentales de los cuales no estamos libres de que vuelvan. Aquello sí era la mierda solo que algunos, de nuevos ricos que se han vuelto, ya casi no recuerdan su olor. Los jóvenes, por supuesto, son eso, gente sin memoria. Puede que eso, los años y la mierda comida, hayan hecho que este ridículo, aunque jodido, haya sido más llevadero. Y también porque hay cosas en la mochila para poder comer más mierda los próximos diez años. Peor es lo de Inglaterra, por ejemplo. 

La crítica no significa machacar a nadie ni olvidar nada. Yo, repito, sé de dónde vengo. Pero esto no impide que haya que hacerla. Como tampoco decir las cosas a la cara, aunque duelan. Como supuestamente ha dicho Alonso incluyéndose, interpreto, a sí mismo. Todos lo hemos visto en los dos partidos. Hartos de escuchar de que íbamos a morir con el estilo que nos había traído hasta aquí pero finalmente sin las herramientas para ponerlo en práctica y las piezas cambiadas. Y sin gasolina, lo que es peor. De los siete goles encajados en dos partidos, al menos cuatro son de alevines. De putos alevines. Este equipo, lo sabíamos, no sabe hacer nada sin el balón. Ese era el estilo. Y ha resultado que el balón nos duró apenas 40 minutos y a ratos. Qué desastre. Ayer, Inglaterra perdiendo contra Uruguay se pareció más a La Roja que esta España.

Comienza la transición, esta sí verdadera y con mimbres. Solo queda confiar en la inteligencia de quien tienen que pilotarla. Y también en la valentía, la misma que tuvo en su día Luis Aragonés y que no pocas hostias le consiguió. Se impone una limpieza que debería incluir nombres: Xavi, Villa, Torres, Casillas, Reina y puede que el mismo Xabi Alonso. No deberían ser los únicos. Es urgente un toque de atención: Piqué, Sergio Ramos, Alba, Silva (lo de este tío no es ni medio normal) y Cesc. De los 23 que han venido hay ocho o diez que están pidiendo a gritos no volver a ponerse la zamarra. Y ya. Muchos años juntos y contra la creencia general, el roce no hace el cariño.

Otra cosa es lo de venir a jugar un Mundial con tipos que se ya se reconocen como ex futbolistas yéndose a Nueva York y Catar. Tiene huevos marqués. He ahí la gran cagada de quien en lugar de defender corona prefirió con su lista hacer homenajes. Los futbolistas son, por naturaleza, egoístas. Lo quieren todo y para decir que no debería haber estado usted. Joder, los homenajes se hacen en los amistosos, no en los Mundiales. Todos queremos mucho a Villa y a Xavi. Son, como esta selección, un bonito recuerdo.

 

 

 

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